Todo se olvida.
Siempre que nos veíamos hablábamos de lo tontos que fuimos. Nos reiamos entre suspiros y dábamos por fin forma a aquellas palabras que nunca nos atrevimos a usar: cómo nos hubiera gustado a ambos, cuánto nos habíamos deseado...
Cuando nos conocímos yo tenía 19 años, era un hombre guapo, silencioso, con una cierta nobleza... Tal vez demasiado maduro para mi edad.
¿Inconvenientes? Ella tenía ya 22 y además salía con un imbecil que por supuesto ahora es político.
Y ahora que al fin nos re-encontrábamos, ella estaba casada, yo estaba casado...
Y luego ella estaba embarazada...
Y luego ya tenía una hija, 2...
Yo siempre "estaba intentándolo" (alguna vez contaré cuánto lo he intentado entre los 27 y los 44 años...)
Y nos volvimos a perder de vista.
Hace 6 ó 7 años nos vimos a la salida de un cine de verano que había -ya lo han cerrado- en la Playa de Piles.
Yo tendría 46, ella tendría 49, pero seguía siendo una mujer "con ángel": sencilla y a la vez terriblemente femenina.
Nos pusimos rápidamente al día: ella había creido encontrar el amor en otra persona y lo había apostado todo al cero... yo estaba ya en plena crisis por la imposibilidad biológica de tener descendencia. Ambos teníamos esa sensación de haber construido la casa de nuestros sueños... y haber olvidado poner la escalera... (Seas quien seas: si lees esto y no sabes a lo que me refiero espero que no lo averigües nunca).
Era verano, casi las dos de la madrugada, ella llevaba un vestido de esos frescos-veraniegos de una pieza... No quiero poner escusas, simplemente mi mano retiro su pelo, acarició su cara, se metió profúndamente en el escote... Ella sonrió tristemente y recorrió el brazo que la acariciaba. Dijo: "Qué gordo te has puesto Constantino y que guapo estás con barba" Yo me reí y dirigí su mano hacia abajo, donde el pantalón ya era pequeño... bajé la cremallera, puse su mano dentro. Ella apoyó la cabeza contra mi pecho y la tuvo alí un instante, tocándolo todo suavemente, reconociendo todo aquello que un día debió ser suyo.
Vamos a dejarlo aquí ¿vale? - dijo... y se quedó allí: apoyada en mí, moviendo la mano suavemente, llorando.

MAFUFE dijo
Todo lo que ha pasado por nuestra vida y lo hemos dejado pasar consciente o inconscientemente, un dia, lejano o no, llega como la lluvia y nos golpea en la puerta de la mente para abrirla y contemplarla desde ese lugar. Es triste y sin...palabras esa sensacion. Espero que algun dia se me pase esta sensacion, no me gustaria verme a los 80 seguir pensando lo que pudo haber sucedido y no sucedio.
Un beso.Muy bueno.
28 Noviembre 2006 | 05:42 PM